Quizá uno de mis mayores defectos (o virtudes, según el punto de vista) es ser demasiado paciente. No me gusta hacer las cosas muy rápido, y si es así, me demoro atendiendo los detalles, o simplemente divagando. Mientras otros se apresuran a llegar al salón, yo camino lentamente para respirar un poco del aire frío y puro de la mañana. ¡¿Para qué apresurarse si llegamos veinte minutos antes?!
En fin, algunos dirían que llevarse las cosas con calma ayuda a que sean mejores. Si nos tomamos más tiempo para hacer algo, seguro que saldrá mejor que hacerlo en 15 minutos. Hace poco me he preguntado, ¿qué tan rápido ha avanzado la ciencia y la tecnología?
Reflexionando por poco tiempo, cualquiera nota que es realmente rápido. Hace veinte años tener un reproductor de cassettes portátil era la máxima tecnología, ahora llevamos más de mil canciones en una usb del tamaño de un pulgar. Hasta hace algunos meses, nadie había cuestionado la velocidad de la luz. Vamos, hace dos horas pude por fin entender un problema de química.
La pregunta importante sería, ¿el desarrollo científico y tecnológico ha sido demasiado rápido? ¿Tanto como para cuestionar si fue bueno o malo?
Alguna vez, un profesor de ciencias sociales nos dijo que sería mejor que dejáramos la ciencia de lado por un rato, y dejásemos que la educación avanzara hasta llegar a una especie de equilibrio. Es una perspectiva interesante, el decir que para avanzar, hay que pausar el trabajo un rato. Quizá pueda hacer una analogía con la forma en que hago mis tareas. Cuando es mucho trabajo, y llevamos ya dos horas frente a la computadora, llega un instante en el que decides pararte y suspender las labores por unos minutos - o incluso una media hora, ¿por qué no? -. De esta forma, es como si el cerebro (CPU de nuestro cuerpo) se enfriara, para que las ideas se refresquen (presionar F5). Y esto no es perder el tiempo, al contrario, al hacer esto se nos hace más fácil (la mayoría de las veces) seguir trabajando, y las ideas fluyen mejor.
Quizá debamos hacer una pausa a la tecnología, analizaramos lo que estamos haciendo, refrescaramos al mundo y reflexionemos sobre lo que es realmente necesario. ¿Dónde están las artes? ¿Dónde, la educación, la literatura, las leyes?
¿Qué hubiera pasado si la ciencia no se hubiera desarrollado tán rápido?
¿Qué si la revolución industrial se hubiera retrasado un poco?
¿Y si las artes, o la moral, o la filosofía, o la educación se hubiesen adelantado a la tecnología?
Un blog sobre una fracción de lo que pienso. Adviertencia: los contenidos pueden tener trozos de locura y alto contenido de insensatez.
martes, 22 de noviembre de 2011
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Bienvenidos
No podría decir cómo llegué a este mundo exactamente. No me refiero al término biológico de nacer, o al complicado concepto filosófico de la existencia. Simplemente no puedo averiguar quién me colocó en un mundo tan fantástico como éste.
Una vez tuve la inquietud de conocer la respuesta. Sabía que era una tarea difícil, pero también sabía que valía la pena.
¿Es el universo tan complicado como la ley de la relatividad? ¿O acaso es tan simple como que el sol sale todos los días?
Una vez tuve la inquietud de conocer la respuesta. Sabía que era una tarea difícil, pero también sabía que valía la pena.La búsqueda de conocimiento ha sido un objetivo natural en la historia de la humanidad. Si bien el conocimiento da poder, podríamos decir que está en la naturaleza del hombre el ser curioso. La curiosidad es, a mi parecer, una característica natural de la humanidad, la cual determina su esencia única en el cosmos.
Así pues, desde hace casi un año, conocer el gran espacio en el que a alguien se le ocurrió dejarme, ha sido mi meta.
Pero, para mi mala suerte, me he dado cuenta de que, por mucho que me esfuerce, lea, investigue, trabaje o viaje alrededor de este curioso planeta, no lograré jamás conocer lo suficiente acerca de este universo.
Igual podría vivir cien años investigando, y cada día descubriría algo nuevo. Cómo si fuera un ciclo infinito que jamás me saciaría.
Igual podría vivir cien años investigando, y cada día descubriría algo nuevo. Cómo si fuera un ciclo infinito que jamás me saciaría.
Me queda la esperanza de que algún día, aunque no lo comprenda ni un poco, mi fascinación por él sea diez veces la que me motivó a seguir este camino. Y creo que lo estoy logrando.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
